domingo, 21 de junio de 2015

Envidia un Cáncer Espiritual

Todos hemos escuchado alguna vez: “...tengo envidia de la buena...” pero sabemos que no existe envidia de la buena, de hecho el término envidia proviene del latín invidia que significa, mirar con malos ojos , se trata por lo tanto del pesar o tristeza por el bien ajeno. Pero cuando hablamos de envidia, Tomas de Aquino nos dice que su característica es, me entristece no tener aquello que el otro si tiene, la cual miramos como un factor que influye en el desarrollo personal hacia mi felicidad, incluso se ha representado con el llamado “mal de ojo”, y que a la fecha, mucha gente tiende a usar por medio de “amuletos” para escapar de ella o rechazarla. En cuestiones religiosas la envidia es considerada uno de los siete pecados capitales, según los católicos  y en especifico el Papa San Gregorio Magno así lo concluyó durante su pontificado en los siglos VI y VII.

Psicológicamente hablando, la envidia es un sentimiento que vamos a negar hacia los demás, como hacia nosotros mismos, incluso no es frecuente que la reconozcamos, ya que presupone aceptar que tenemos una carencia.

Ahora en este último sentido veamos que la envidia va más allá de lo material, que está en cuestiones de felicidad, amor, deseo, espiritualidad,  física y emocionalmente.

Su influencia nos lleva a energías  de baja frecuencia que ocasiona que se vuelquen más sentimientos relacionados, como enojo, tristeza, venganza y satisfacción al sufrimiento de otra persona.

Séneca menciona: “... quien mira demasiado las cosas ajenas no  goza de las propias, en cambio si disfrutamos, nos conformamos o hasta somos agradecidos puedes disfrutarlo sin que los bienes de los demás te perturben...”

Entonces la envidia va generando que nuestra vida sea vista por nosotros como lo carente de aquello que hemos visto en los demás y que afecta directamente en nuestro entorno y no permite que fluyamos con todo aquello que nos rodea.

Podríamos seguir reconociendo acciones y circunstancias donde la envidia toma un papel importante, tanto en el sentido filosófico, o psicológico y terminaríamos varios libros al respecto, pero la importancia de este tema radica en reconocer aquello que nos esta afectando.

Tal vez no podamos librarnos de la envidia por todos aquellos paradigmas y circunstancias que ha generado nuestra realidad, pero lo que si podemos hacer es aprender a reconocer aquellos cambios en nuestra vida espiritual que nos va a ayudar a continuar con nuestro proceso espiritual y misión de vida. Todos pasamos o estamos pasando por situaciones que nos llevan a este sentimiento, pero será el momento de aceptarlo y permitirnos sentirnos envidiosos, pues es parte de tu sanación, cada persona es única e irrepetible, y por esa razón, comencemos con reconocer aquellas carencias que tengamos, sean cuales fueren, permitamos sentir envidia, enojo, tristeza e incluso venganza, deja que tu ser sienta lo malo porque solo de esta manera, aprenderás que has sentido esas sensaciones y sabrás reconocerlas para después liberarlas y sanar esa parte de tu vida.

Comienza hoy a aceptar tu realidad tal cual es, es cierto que siempre existirán personas mejores que tu en todos los sentidos, pero también habrá quienes no lo sean, y ese, es un buen principio, siempre confía en la voluntad de Dios a través de sus Ángeles y confía que esos sentimiento una vez que los hayas experimentado saldrán de tu corazón y habrás comprendido la lección.

Todos esos sentimientos negativos pueden llegar a afectar seriamente no solo tu salud espiritual sino que, psicosomáticamente te generas enfermedades como estrés, gastritis, colitis, incluso puedes tu mismo generar cáncer, y eso no es un juego.

Considera a tu salud, en un desarrollo multidisciplinario, es decir, en cuestiones físicas, emocionales y espirituales, lo que te permitirá ser feliz y hacer felices a los demás con tu actitud.

No hay comentarios:

Publicar un comentario