Comentando con familiares, amigos e incluso, con alumnos, la realidad de la Educación en México, es distinta y al parecer nada para festejar. Según una encuesta de opinión, analizada por varios medios radiofónicos, se menciona que el maestro como institución, no es confiable a pesar de que no podemos generalizar sobre los maestros, ya que son una minoría la que se ha lanzado a las calles a satanizar la Reforma Educativa. No pretendo catalogar al maestro como un ente social que contamina a los alumnos, recordemos que durante muchos años en México la figura del maestro fue venerada como parte importante del desarrollo de una comunidad, hablando en épocas post-revolucionarias donde tanto el cura de la iglesia y el médico junto con el maestro eran figuras emblemáticas de respeto dentro de la sociedad mexicana y que con el paso de los sexenios se ha desvirtuado hasta lo que hoy conocemos. Este quehacer institucional que los maestros juegan con el rol de sindicalistas, no es otra cosa más que patadas de ahogados de personas llamadas profesores, que con afán de no trabajar pretenden coartar la educación de alumnos de nivel básico con el fin de justificar su incompetencia y nula vocación para dar clases. Cuando el papel del maestro dentro del aula se pretende fundamental para la formación de las generaciones futuras basado, no sólo en los conocimientos adquiridos mediante su profesión, sino además y parece lo fundamental, la vocación. Confrontar la docencia como base del ser humano dedicado a la educación es el pilar de la formación en las aulas, la vocación como lo menciona la RIEMS (Reforma Integral de Educación Media Superior) debe de ser la parte en donde el docente desaprenda para reconocer que necesita aprender (competencias docentes) pero al parecer este proceso es crítico ya que como docente no están dispuestos a que les digas que no hacen bien las cosas.
Vemos pues que existen muchos argumentos a favor y en contra, pero que lo más importante, es que como docentes somos humanos que trabajamos con humanos, con la finalidad de "formar" personas con las habilidades y competencias necesarias para enfrentarse a la vida, y que en este proceso debemos evaluar que tanto damos lo mejor de nosotros para que los alumnos lleguen a la metacognición y reconozcan su potencial como seres humanos.
Vernos como docentes desde una perspectiva más humana y menos egocentrista nos permitiría reconocer nuestros errores y así, modificar conductas dañinas a largo plazo que permearían en todos los niveles educativos, dejando de lado, instituciones, sindicatos, etc. La educación, como la libertad de pensamiento, llevaría a otro nivel a los alumnos donde encontrarían la razón de pertenencia, tanto en un ámbito familiar como social, y con esto lograr desarrollar un pensamiento más puro y basado en valores que se han perdido o que más bien ya no son importantes.
Desde mi perspectiva y experiencia, la educación no debe ser sólo institucional y tradicional, sino abierta y constructiva, lo que haría que cada alumno que pasa por las aulas encontrara su misión de vida, su importancia personal, su desarrollo humano y su capacidad de análisis, con esto cualquier circunstancia de vida, se resolvería desde un punto de vista más humano.
Hemos llegado al punto como seres humanos, que dejamos de lado el valor de la vida como algo emocional o espiritual, volviendo todo nuestro entorno en una pantalla donde sólo somos espectadores y no protagonistas de nuestra vida. No nos permitimos fallar, o llorar, o sentir, porque no hay tiempo, pero no olvidemos que parte de nuestra historia de vida se basa en las relaciones personales y en nuestros sentimientos y hoy eso, se está volviendo cosa del pasado. Darnos la oportunidad de sentir, emocionarnos, llorar, reír o enojarnos también es parte de la educación, cada día en cada hora aprendemos a amar y conocer a nuestro prójimo, no encasillemos a la educación en un proceso conductual, hagamos que la docencia sea un sentimiento compartido por medio de la vocación, y festejemos la parte emocionante de ser docente que a mi parecer es lo más importante de dar clases.
Festejar, se puede dando lo mejor como docente cada día, no estigmaticemos el día del maestro como una ocasión para hablar mal o para quejarse del sistema. El sistema seguirá y tal vez no cambiara; cambiemos como docentes y cambiaremos la perspectiva de la sociedad mejorando su calidad de vida, seamos humanos y tratemos de esa forma a quienes han confiando en nosotros para enriquecer su vida y adquirir herramientas para mejorarla.
No hay que festejar, si no hay compromiso, no hay que festejar, si no hay vocación, festejemos pues el día del maestro, utilizando las herramientas con las que contamos para ser y hacer mejores seres humanos.

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