viernes, 22 de marzo de 2013

Las lealtades... Son cargas...

Hace unas semanas estuve platicando con Lorena Córdova quien te ayuda a hacer constelaciones, y fue una experiencia diferente a lo que ya había conocido, no pretendo contar mi expereriencia, pero si cual es mi punto de vista sobre este proceso, que junto con otras actividades que realizo, me ha permitido reconocer en mi, ciertos comportamientos que no caben en mi mente por dolorosos que puedan ser y aquí les comparto algo de lo que me permití reflexionar...

Dice Baghavan... esta menté no es mi mente....dice Ramana Maharashi...la mente es ilusión... Pero cuando le damos poder a la mente por medio del ego se vuelve un mar de pensamientos que se convierten en emociones, que terminan por ahogarte de recuerdos y sensaciones que en muchas ocasiones no son saludables para nuestra alma. Las creencias que se han convertido en los pilares de nuestro ego permiten que no pienses con libertad sino con la poca tolerancia que te deja tu ego para actuar... Pero ¿cómo actuar ante estos pensamientos?

Cuando analizamos situaciones específicas que determinan una decisión sobre nuestros pensamientos, el ego no nos permite decidir en función de nuestros sentimientos sino de nuestras creencias. Mucha diferencia sería que no intentáramos tener pensamientos.

Por eso el punto de partida es nosotros mismos, es decir, cuando tenemos un pensamiento lo juzgamos en relación a nuestros paradigmas, estos, actúan como una ley o norma que ayuda a la mente a reconocer si ese pensamiento es bueno para nuestro ego, no para nuestra consciencia, esto nos lleva a actuar de acuerdo a los paradigmas que tenemos, un ejemplo claro es el ayudar a alguien, en ocasiones cuando vemos a alguien que necesita ayuda- pero que no nos la ha solicitado- analizamos si la merece como si nosotros decidiéramos su futuro inmediato - ayudarle porque se lo merece o no- y actuamos en consecuencia, esto nos lleva a reconocer que nuestros paradigmas solo ayudarían a aquellas personas que según nuestro ego la merecen por la razón que sea, que puede ser desde "...esta a mi nivel..." ó "... El o ella pueden sol@s..."

Aquí lo que Baghavan nos dice es que tu debes ayudar no en función de tu ego o paradigma, sino en función de tu corazón, ya que es a través de este que estas conectado a tu divinidad y es ahí, donde decides no en tu mente, ni tampoco en relación de la gente que te rodea, no importando si decides o no ayudar, ya que sí no lo haces no estará mal y si lo haces tampoco serás juzgado. Sólo eres tu el que debe decidir de acuerdo a lo que tu corazón te dicte.

Estas decisiones que pueden estar basadas en nuestra mente, no pertenecen a nosotros y como lo dice Baghavan tampoco son nuestros pensamientos, en consecuencia debemos actuar desde nuestro interior para otorgarnos esa realidad que desde el fondo de nosotros quiere actuar...

Me he permitido desde esta mi realidad transmitirle a mi interior la necesidad de sentir mis errores y animar mis anhelos para congratular a mi ser, no es una tarea sencilla el adular a tu ego partiendo de tu consciencia, ya que esta no le es grato cuando tu decisiones no son en función de ella, pero, esto te permitiría reconocer los apegos que manejan a tu mente, o como ahora le llaman "lealtades".

Ahora retomando lo que arriba mencionaba en relación a las lealtades, estas son un reflejo de nuestros padres que a través del tiempo vamos adecuado a nuestras vidas y tomándolas como parte de nuestras decisiones y preocupaciones diarias. Les explico: cuando en tu familia han existido familiares que se caracterizan por ciertas decisiones que en ocasiones los marcan por sus acciones, muchas veces nosotros en cierto momento adquirimos esas decisiones personales, ya sea por así convenirnos o porque inconscientemente no nos percatamos que las hacemos nuestras. El problema viene cuando nos encontramos en este proceso de despertar de la consciencia, nuestras acciones están íntimamente relacionadas con nuestro interior y al ponerlo en práctica, interfieren las lealtades que consideró se vuelven cargas pues las vemos reflejadas en los demás, esto genera incomodidad en nuestro interior y así las vemos reflejadas en nuestros familiares, amigos o personas cercanas.

Si llegáramos a percibir estas incomodidades lo mejor será observarlas y permitir que emanen de nuestro interior para que así podamos reconocerlas y en ese momento dejarán de ser incómodas. No es un proceso fácil pero que seguramente con la práctica nos permitirá sanar y cambiar esas lealtades que no han sido de utilidad en este proceso de despertar de la consciencia.

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