Esto aunque cotidiano no es algo que sea que tengamos que dejar que suceda, ya que nuestro objetivo es cumplir con nuestra misión día a día. Pero ¿qué si no sé como hacerlo?
En la mayoría de las veces la misma irá contenida nos lleva a que nuestra frecuencia energética sea baja, logrando enojos y arrebatos que lo único que provocan, es un gran dolor de cabeza. La situación no es ajena pues considerando que nuestro día a día esta lleno de tantas actividades y pensamientos, que los enojos se acumulan hasta que estallamos buscando culpables a todo ese "estrés" contenido. Básicamente nos volvemos como una especie de "HULK" buscando liberar todo ese enojo.
No obstante esa sensación, una vez liberada, nos lleva a una resaca moral que lejos de sentirnos bien, quisiéramos desaparecer de la faz de la tierra y que las cosas poco a poco se solucionaran de forma mágica y que aquellas personas a quienes nos llevamos en entre las "patas" -permitase la expresión- nos perdonaran sin dudarlo.
Porque no mejor evitar todo este teatro emocional y buscar solucionarlo de otra forma. ¡Yo te propongo una!
Para empezar creo que lo más importante es ubicarte en que cualquier día a cualquier hora, podrías ser atacado por una situación estresante o de enojo potencial, y que además no tendrías que buscar culpable, mejor, ubícate y analiza que es lo que te ocasiona este enojo o estrés, seamos claros en este punto, nadie puede cambiar tu ánimo sin tu consentimiento, así que mejor bajarle tres rayitas a tu estrés, relájate y busca aquello que te genera ese sentimiento, y déjalo fluir, es decir, reconoce que sentimiento te ocasiona y eso, servirá, para disminuir y sino es que hasta desaparecerlo. Después observate y encuentra cual es la parte del cuerpo que se ve más afectada por tu estado de ánimo. Descubrirás que posiblemente el estómago es el que más sufre con tus desplantes.
Cuando vemos que somos nosotros mismos los que nos atacamos por nuestros sentimientos, nuestra consciencia actúa buscando sanar todo aquello negativo que va mermando nuestra salud.
Una de las principales razones de tantos padecimientos gastrointestinales, es precisamente los corajes "entripados" que hacemos.
Esa sensación de alivio que ocasiona reconocer mis enojos nos lleva al siguiente punto que es, no buscar culpable sino asumir que es algo que tengo que trabajar, y no permitir que nos afecte.
Que tal si en lugar de enojarnos por circunstancias o acciones de terceros, tratamos de pasar en la medida de lo posible, desapercibidos, y piénsalo así, mientras tu te enojas por que esa persona habla mal de ti, esa persona ni siquiera se acuerda en que momento hablo mal, y eso es lo que te quita el sueño, y a ella ni le preocupa.
Todo esto te lo comento para que vayamos al tema que nos implica. Si siempre que nos enojamos por la razón que sea, buscamos un culpable o quien nos ayude a liberar ese estrés, tal vez lo encuentres pero en caso contrario tu mente y ego guardarán ese resentimiento hasta poder liberarlo haciendo sentir mal a alguien más como tú te sentiste en aquella ocasión, esto a la larga, produce más resentimiento aunado a otras circunstancias y con ello es como si cargaras un costal en la espalda con todos aquello malos momentos que pasamos y, poco a poco hagan que tu paso sea más lento y cansado. Te puedo decir que existen personas que llevan más de media vida cargando ese costal que lo único que lleva es a que no puedan ser felices.
Así que cuando estés pasando algún coraje o situación de enojo, mejor velo como una oportunidad de conocerte mejor en situaciones difíciles, y aprenderás a amarte más y a trabajar tu tolerancia a la frustración, eso es una tarea que merece la constancia para lograr dejar atrás los enojos y mejorar tu salud, no dudo que al principio trates de darte por vencido antes de ver resultados, pero la constancia también es un don de guerreros.
Busca pues tu salud mental, emocional y física dejando ese costal de tantas energías negativas y mejor...viaja ligero...